miércoles, 25 de marzo de 2020

Las rosas del jardin


La ultima vez que vi al buen mozo de Ulises fue hace mas de dos semanas. Su imagen caprichosa y provocativa no dejaba mi cabeza en paz. Mis padres regresaron de su viaje relámpago y no planeaban salir una vez mas. Así que tenía que idear algo para secuestrar al papasote que vive en el jardín :) 
Así que mi maquiavélico cerebro tramó un plan que no fallaría y que me daría en bandeja de plata al semental que vivía entre las flores. Mas falsa que nunca les dije a mis padres que les obsequiaba un viaje todo pagado a Miami, Florida. Uno de sus destinos favoritos y les pedí permiso para hacer una fiesta en su patio. No tuvieron objeción y se fueron toda una semana de viaje. Ahora tenía que deshacerme de la golosa de Rosa. La mande a surtir las despensas para mi supuesta fiesta y le dije que con gusto la mandaría de vacaciones a su pueblo por una semana, claro le dije que quería divertirme en la casa con mis amigos, también aceptó. 
Tenía que preparar todo para recibir a Ulises al próximo día, segura de que la casa estaba sola, de que Rosa y mis papás estaban a kilometros de la ciudad, me dispuse a esperar al buenazo que me arrebataba el SUEÑO. Me levante temprano, me bañe en agua tibia y depile todo mi cuerpo y mi panochita la deje limpia. Me unté crema de rosas en toda mi piel fresca, elegí mi ropa y deje de lado mi ropa interior, me puse una playera y unos shorts cortitos que no dejaban nada a la imaginación. 
Me puse mis tenis y salí al jardín a esperarlo. Comencé a correr y a ejercítarme... Ulises llegaba a las 8:00 y quince minutos después encendía los aspersores para regar el césped. Estaba al frente cuando escuche que llego y comenzó a sacar sus herramientas, inmediatamente y sin verlo mi conchita se entumeció y mís piernas temblaron. De manera temerosa me acerque a él para saludarlo. 
- hola guapo, no te dijeron que hoy no hay nadie?
Cuando volteo a mirarme se quedo con la boca abierta. 
- buenos días señorita, no me avisaron pero en cuanto termine me marcho. 
Le sonreí coquetamente y le dije que mas tarde tendría una fiesta, después de exhibirme frente a él me atreví a tocarlo para decirle:
- necesitare que me auxilie en estos días ya que estaré sola...
Ulises tartamudeo para darme una respuesta, no podía quitar la mirada de mis piernas suaves. 
Lo deje en el cobertizo y espere en mi puerta a que encendiera los aspersores, quería mojarme para que viera bajo mi blusita los redondos y perfectos pechos que tengo. Cuando empezaron a trabajar me empape la ropa y avancé una vez mas hacia él. 
- Ulises!... Ulises! Necesito que en unos momentos suba a ver que tiene mi baño; no sale el agua y me urge ducharme.
Me miro de pies a cabeza, observó mi semidesnudez a través de mi ropa blanca mojada. Lo deje picado al retirarme de prisa. 
Comencé a subir las escaleras pensando en su viril cuerpo, calentándome más y más a cada paso. Llegué a mi recamara y me desnudé. 
Ulises no tardó en llegar y cuando al fin llegó y entró, salí del baño desnuda como si nada, el se ruborizó y agacho la mirada. 
- por favor, arréglalo. 
No sabía que hacer, cuando avanzó al baño y pasó de largo me paré tras él para " observar" le comencé a tocar la espalda y le sobé mis pezones. Le tomé su cintura y lujuriosa aflojé su cinturón, mis manos bajaron a su pene para sentir la dura y potente erección que tenía. Ulises no acertaba a decir nada... Se estaba dejando llevar.
Me puse delante de él y anidé su verga en mi boca... invadió mis huecos bucales y mi garganta suave. Quería devorarlo en ese momento. El estaba  rojo a punto de estallar, entonces jaló mi pelo y besó mi boca tan salvaje que dolió,  cual niño embelesado por un dulce acarició y besó mis senos, recorrió mi talle gentilmente como temiendo el enojo  mío. Al llegar a mis caderas sonrió lascivo al ver mi pubis sin vello tal vez recordaba en ese instante la naturalidad de su zorra Rosa. Regreso a mirarme y le volví a sonreír. Entonces atravesó sus manos entre mis piernas y las separo despacio abriéndome lo necesario... Se arrodilló y besó mis labios, luego como bebiendo, se prendió de mi cocho y lengüeteó travieso por un buen rato. 
Después de beberse mi elixir me tumbó a la cama, tirada desde ahí podía ver su verga exhuberante tambaleandose de un lado a otro, gorda, roja, venosa, con la cabeza brillante y ancha. 
Se veía mejor cuando la tomaba en sus manos y no le cabía... Que bien dotado!!!
- tienes una panochita deliciosa!!!
Eso era lo único que repetía, era un semental en acción. Me levanté poco a poco y lo saqué del cuarto, desnudos los dos salimos al jardín y le pedí que me cojiera allí, justo como a su zorrita Rosa... Ulises se sorprendió pero le agradó la idea, así que me nalgueó fuerte y me agachó sobre el césped, a gatas me acaricio como si fuera un animal, metió sus dedos en mi concha y apretujó mis tetas. Luego se puso a gatas tras de mí y lamió mi culo.... Me transportaba. Recreo la escena que vi antes entre él y Rosa...me acomodo la punta de su polla y la deja ir toda, no puedo evitar amitir lamentos como animal herido... me inunda, me desborda... me extasía... él, su verga, su piel... es una experiencia riquisima... y Ulises lo disfruta igual que yo... es un hombre grandioso que me regala su fuerza y vigor en cada empuje lleno de furia que da. Parece un Dios... radiante bajo la luz del sol... y yo su diosa... que se derrama a chorros sobre su cadencia.


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